Desenmascaramos 5 mitos sobre el Coronavirus y las máscaras faciales

¿Llevas el tuyo puesto de la manera correcta?

Desde que la Organización Mundial de la Salud recomendó que la gente use máscaras faciales de tela en lugares públicos para reducir la propagación de COVID-19, ha habido mucho debate sobre dichas máscaras.

Las máscaras de tela no son lo mismo que las máscaras quirúrgicas o las máscaras de respiración Nº 95, que son usadas por los trabajadores médicos que corren un mayor riesgo al estar directamente expuestos al coronavirus. Las máscaras de tela no pueden impedir que se inhalen las partículas portadoras del coronavirus. Pero eso no significa que no valga la pena usar una.

El Dr. Aaron Hamilton aclara algunos malentendidos comunes sobre las máscaras.

Mito #1: Usar una máscara de tela no sirve de nada.

Usar una máscara de tela casera es una forma fácil de ayudar a proteger a otros en su familia y comunidad.

Se cree que el coronavirus o Covid-19, se propaga principalmente a través de gotas virales que salen de la nariz o la boca de las personas cuando tosen, estornudan o hablan. Las máscaras de tela actúan como una barrera física para evitar que las gotas grandes salgan al aire, donde otra persona podría inhalarlas e infectarse.

Los estudios han demostrado que las máscaras de tela reducen el número de microorganismos que alguien libera en el aire. Por lo tanto, cuanto más personas usen máscaras en un área, menos gotitas virales potenciales entran en el espacio, y menos riesgo de que alguien se exponga al virus.

Si llevas una máscara, también es más difícil tocarse la nariz y la boca, lo cual, según los expertos, podría ser otra forma de que el virus entre en el cuerpo.

Mito #2: Si no estoy enfermo, no necesito usar una máscara.

La cosa es que hemos aprendido que no todos los que se infectan con el coronavirus se enferman. Los informes de China mostraron que la gente puede infectarse sin mostrar ningún síntoma. Estas personas pueden contagiar a otros sin saberlo cuando tosen, estornudan o hablan. Se cree que este es un factor importante en la rápida propagación del virus.

Así que, como no sabemos con seguridad quién está infectado, ya que hay personas asintomáticas, la mejor opción es que todos usemos las máscaras. Es un acto que contribuye a un bien público mayor. Demuestra que nos preocupamos los unos por los otros.

Mito #3: Si uso una máscara, no necesito distanciarme socialmente o quedarme en casa.

Las máscaras son sólo una pieza de la estrategia para prevenir la propagación del coronavirus. Desafortunadamente, no evitarán que nadie tosa o estornude sobre ti, y puede que no impidan que te enfermes.

Por lo tanto, es importante seguir todos los pasos recomendados para protegerse, incluyendo la práctica de un distanciamiento social adecuado cuando esté cerca de otros, no reunirse en grupos grandes y lavarse las manos con frecuencia.

Mito #4: Mi máscara sólo necesita cubrir mi boca.

Una máscara debe cubrir tu boca y tu nariz. Debe estar ajustada pero cómoda contra los lados de tu cara, y debes poder respirar sin restricciones. Elija una que se asegure con lazos o bucles en las orejas. No te pongas la máscara alrededor del cuello o la barbilla, o sobre la cabeza (eso no protege a nadie).

Mito #5: Usar una máscara me enfermará.

Se ha especulado en los medios sociales que el uso de una máscara puede hacer que vuelvas a respirar el dióxido de carbono que exhalamos y que te enfermes. Mientras que inhalar altos niveles de dióxido de carbono es peligroso, es muy poco probable que esto suceda por usar una máscara de tela, especialmente si sólo la usas por períodos cortos de tiempo.

Sin embargo, hay algunas personas que no deberían usar máscaras de tela. Esto incluye a los niños menores de 2 años, cualquiera que tenga problemas para respirar o cualquiera que no pueda quitarse la máscara sin ayuda.

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